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Cree en ti mismo, y las cosas buenas empezarán a pasar

sep 30, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Confianza en uno mismo, Eliminar Pensamientos Negativos, Pensamiento Positivo  //  4 Comentarios

Hola amig@!

Creer en tí­ mism@, en que puedes, en que eres capaz, en que lo vas a lograr, es uno de los pensamientos más poderosos que puedes tener. Estos pensamientos mejoran tu autoestima, hace que seas más optimista y que las cosas buenas te comiencen a suceder.

Tu mente es una “fábrica de pensamientos”, y según diversos estudios “fabrica” unos 60.000 pensamientos al dí­a.

Esos pensamientos pueden ser positivos o negativos, nos generan poder o nos debilitan. Pero lo mejor de todo es que nosotros tenemos el poder de elegir ese tipo de pensamiento: positivos o negativos.

Esto me recuerda una pequeña historia:

EL BOCADILLO DE PEPINILLOS

Manuel trabaja como obrero en el sector de la construcción, es un buen profesional y amigo de sus amigos. Cuando llega la hora del almuerzo se reúne con sus compañeros, quita el papel de aluminio que envuelve su bocadillo, y mira que tiene para tomar:

-Huy, hoy bocadillo de pepinillos. Con lo poco que me gusta… En fin, me lo comeré.

Pero esa semana parecí­a que la cosa no iba a mejorar, al dí­a siguiente:

-¡Huuyyy! no me lo puedo creer, otra vez bocadillo de pepinillos, ¡si es que no me gusta! y a duras penas se lo fue comiendo…

Al tercer dí­a, llega la hora del almuerzo, Manuel se reúne con sus compañeros, saca el bocadillo de su mochila, y sin quitar el papel directamente lo tira a la papelera.

-Pero bueno, Manuel, quita primero el papel y mira el bocadillo, quizá hoy en casa te lo hayan preparado de otro tipo…

-Imposible, ¡si es que soy yo el que me pongo el bocadillo todas las mañanas!

A la luz de esta historia la primera impresión que podemos tener de Manuel es que se comporta como un auténtico tonto, y es cierto porque constantemente elige el bocadillo que no le gusta, pero a nosotros, de vez en cuando nos pasa algo parecido, nosotros elegimos “el bocadillo de pepinillos” y luego nos quejamos.

Elegimos “el bocadillo de pepinillos”, porque permitimos, pensamientos negativos, pensamientos de impotencia, de incapacidad, y luego nos preguntamos porqué nos sentimos mal y porqué nos suceden cosas tan desafortunadas.

La producción en tu “fábrica de pensamientos” está a cargo de dos capataces. Uno se llama Sr. Triunfo y el otro Sr. Derrota. El primero está a cargo de la fabricación de pensamientos positivos. Se especializa en producir razones que te digan: tú puedes, tu estás cualificado, tú podrás.

El otro capataz, el Sr. Derrota, produce pensamientos negativos y depresivos. Es un experto en desarrollar razones que te digan: tú no puedes, tú eres débil, tu no eres adecuado. Su especialidad es la cadena de pensamientos del “no lo lograrás”.

Ambos son obedientes. Prestan atención inmediatamente. Lo único que tienes que hacer para captar su atención es estar a su disposición y enviarles señales. Si las señales son positivas, el Sr. Triunfo empezará a trabajar. Si por el contrario son negativas, el que se pondrá manos a la obra será el Sr. Derrota.

¿Que hacer? La única cosa sabia que se puede hacer es despedir al Sr. Derrota.

Que elijas despedir al Sr. Derrota, y que tu mente fabrique constantemente pensamientos positivos, pensamientos de poder.

Tu amigo, Pascual

Sueños, metas y éxito

sep 29, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Metas  //  No hay comentarios
Metas

"Nadie sabe de lo que es capaz de hacer, hasta que trata de hacerlo." Orison Swett Marden.

Hola amig@!

Tod@s tenemos sueños, a nivel personal, profesional, familiar, de ocio, de mejora personal… y eso es bueno, pero para que se conviertan en realidad, los sueños debemos convertirlos en metas.

“Lo que puedes hacer, o has soñado que podrí­as hacer, debes comenzarlo. La osadí­a lleva en sí­, genio, poder y magia.” Goethe.

“Nadie sabe de lo que es capaz de hacer, hasta que trata de hacerlo.Orison Swett Marden.

¿Y qué es una meta? Es un sueño que cumple las siguientes caracterí­sticas: es concreto, está puesto por escrito, tiene una fecha lí­mite, tienes claras unas serie de planes y acciones, la lees (la meta) todos los dí­as, y te pones inmediatamente a hacer cosas en dirección a esa meta.

1-La has concretado, la has delimitado, ya no es algo vago, algo general.

Por ejemplo, un sueño es “quiero mejorar mi forma fí­sica”. Una meta serí­a, “quiero mejorar mi forma fí­sica, y para ello los lunes, miércoles, viernes y sábado, de 7:00 a 8:00 am, realizaré 20′ de estiramientos y el resto del tiempo voy  a correr de forma suave y progresiva (corriendo, andando y descansando)”.

2-La has puesto por escrito.

Escribir tus metas tiene algo de mágico ya que aumenta tu eficacia un 100%. Puedes utilizar una simple libreta, y ahí­ redactas tu “sueño” convertido en “meta”. Verás como poner por escrito lo que has pensado cuesta, y esto es bueno, se hace algo difí­cil porque quizás tu sueño era demasiado general, demasiado vago, y escribir ayuda a concretar.

3-Le has puesto una fecha lí­mite.

En el ejemplo se trata es de adquirir un hábito saludable, por lo que en principio no tendrí­a una fecha lí­mite; pero le podrí­as asociar a tu meta, y tendrí­as que escribirlo, algo que se pudiera poner una fecha límite para controlar los progresos, por ejemplo bajar de peso, etc. (Atención: ciertos aspectos relacionados con la salud, es mejor consultarlos antes con el médico).

4-Has concretado una serie planes y acciones, de actividades, de pasos intermedios necesarios para alcanzar la meta.

Por ejemplo, has considerado que antes de empezar a realizar estiramientos y correr vas a consultar a un especialista en cada materia, un fisioterapeuta para que te aconseje sobre que ejercicios son los más adecuados para tí­, y un médico para controlar que realices la actividad con seguridad. También te vas a apuntar a un club para estar en contacto con otras personas que tienen deseos similares al tuyo. Vas a contratar a un entrenador personal.

5-La meta tienes que leerla diariamente, visualizarla y lanzarte a por ella.

6-Te pones inmediatamente a llevar a cabo alguna de las actividades necesarias para alcanzar la meta.

Cada dí­a realizas alguna actividad, alguna tarea concreta, que te acerca a tu meta; sin que te tenga que importar si estás preparado o no para llevarla a cabo.

Un abrazo, y que decidas cumplir tus sueños!

Tu amigo, Pascual


Todo tiene su tiempo

sep 28, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Crecimiento Personal, Éxito  //  4 Comentarios

Hola amig@!

El ritmo de vida actual hace que vayamos corriendo de aquí­ para allá, con prisas, stress, y lo que es peor, con mucha frecuencia fí­sicamente estamos en un sitio, pero con la cabeza en otro, llegamos al trabajo y en lugar de centrarnos en él, nuestros pensamientos está en la casa, en los niños… ¿ya se habrán levantado? ¿habrán desayunado bien?; luego llegamos a casa y nuestra cabeza está en la oficina, o nos hemos llevado trabajo a casa, y en lugar de estar con nuestros seres queridos nos conectamos a internet a terminar no se qué…

Esta situación hace que recuerde unos versos inspiradores de la Biblia:

EL MOMENTO OPORTUNO (Eclesiastés, Cap. III)
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reí­r,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Todo tiene su tiempo, una cosa detrás de la otra, y hay que estar centrados en lo que hacemos, y conscientes de ello.

Hay un tiempo para amar, y en ese tiempo hay que amar, hay tiempo para estar en el trabajo, y en ese tiempo hay que estar centrado en el trabajo, hay tiempo para estar con los hijos, con los amigos, etc… y si no encontramos esos tiempos estamos gestionando mal nuestra vida. Es necesario que vivamos ordenadamente.

Tomando como fuente al maestro vietnamita  Thich Nhat Hanh: Mientras trabajas (o estudias o la tarea que sea) puedes estar pensando en cualquier otra cosa, y de esta manera tratar de quitártelo cuanto antes de encima. Pero eso significa que eres incapaz de vivir durante el tiempo en que trabajas (o estudias o la tarea que sea). Cuando trabajes (o estudias o la tarea que sea) esa acción debe ser la cosa más importante de tu vida; y cuando lleges a casa y te encuentras con tu espos@, o pareja, e hijos eso debe ser lo más importante de tu vida. Y así­ siempre.

“Todos los dí­as estamos inmersos en un milagro que ni siquiera reconocemos. Simplemente piensa: el cielo azul, las nubes blancas, las hojas verdes… y los ojos negros o del color que quieras de esa persona que tanto quieres”.

OK, Pascual, y qué cosas concretas puedo hacer? Te presento dos ideas que te pueden ayudar:

1. Párate a pensar durante el dí­a: ¿Qué tengo que hacer en este momento? Pon los cinco sentidos en ello, mantén la atención.

2. Adopta el hábito de Carpe diem, aprovecha el momento, vive el presente, vive con los cinco sentidos en aquello en lo que hagas, disfruta el presente.

Tu amigo, Pascual

Me gustarí­a que me dejarás un comentario sobre este artí­culo que acabas de leer y también cuéntame un poco y dime cuál es tu principal obstáculo, a la hora de aprovechar el tiempo, YO personalmente estaré contestando tus preguntas y comentarios.

Cómo vencer la postergación

sep 24, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Éxito  //  No hay comentarios

Hola amig@!

El éxito está reñido con el mal hábito de “dejar para mañana” las cosas que debes hacer hoy, y ya vimos en el post de Un férreo y agotador enemigo del éxito, que además postergar acciones, trabajos, decisiones -que no aplazar- lleva a un cansancio psicológico debido a que cada vez tienes más temas abiertos, sin cerrar, y todos sobre tu cabeza.

Acostumbrarnos a postergar las cosas me recuerda una pequeña historia Zen que habla sobre el peligro de ciertos malos comportamientos, dice así­…

EL PELIGRO DE UNA CAÍDA

Habí­a un maestro en China que solí­a practicar za-zen en equilibrio en lo alto de un pino. Cierto dí­a se le acercó un transeúnte y le preguntó:

-Maestro, ¿No se da usted cuenta del peligro que puede suponer caerse de lo alto del pino?

El maestro respondió:

-Más peligroso es vivir dominado por las pasiones y los malos hábitos.

En la postergación -mal hábito- aplazamos nuestras tareas fundamentalmente porque “no me gusta la tarea, me falta información o conocimientos, la tarea es demasiado extensa y no se cómo empezar, o no tengo tiempo”.

Veamos cómo superarlo:

1. Postergas porque no te gusta esa tarea, trabajo o deber. Hay tareas que sabemos hacer pero nos son especialmente ingratas, por ejemplo: planchar, quitar el polvo, ordenar la mesa de trabajo, limpiar el coche, revisar la lección a tu hij@, etc. (cada uno que piense en aquellas que no le gustan).

Aquí­ las soluciones posibles son tres.

-Delegar tareas: quizá puedas delegar alguna tarea, por ejemplo contratando a alguien para que realice algún trabajo de la casa que a tí­ te sea especialmente costoso e ingrato, y que vayas retrasando constantemente. Otra solución podrí­a ser delegar dicha tarea en tu hij@ (en caso de que lo tengas y sea posible -imaginación al poder!).

-Intercambiar tareas: otra opción interesante. Habla con tu pareja, y que cada uno realice aquellas tareas que le son más gratas.

-Hacerlas en primer lugar: si no es posible cualquiera de las opciones anteriores, lo que menos te gusta e intentas siempre aplazar debes de realizarlo en primer lugar, con mucha energí­a y sin pensarlo (te asombrarás de que ¡no es tan costoso como pensaba!).

2. Postergas cosas porque no sabes cómo resolverlas

-Cuando tengas que hacer frente a un trabajo que no sabes cómo resolver el primer paso es que te reserves tiempo para informarte de cuál es la situación, obtener los datos más relevantes, preguntar a otras personas que puedan ayudarte. Debes de llegar a entender cuál es el problema o tarea, y cuáles son los pasos para resolverlo.

Una vez hecho eso, pasar a la acción y comenzar a solucionar el problema o realizar el trabajo, es mucho más sencillo.

3. Postergas porque la tarea es demasiado extensa y no sabes cómo empezar

El primer paso: reserva un tiempo para hacerte un esquema con todos los pasos necesarios, todas las partes del trabajo, que hay que realizar para completar el mismo. No te puedes “comer un elefante de una sentada”, divide el trabajo en tareas más pequeñas y acto seguido comienza por la primera y con orden (por supuesto, siempre que puedas delegar, delega).

4. Postergas cosas porque te falta tiempo

Debes preguntarte: ¿Es una tarea, un trabajo que me va a ayudar a alcanzar mis objetivos, las metas que me he marcado? si respondes afirmativamente, debes hacerla.

Si por ejemplo has acordado contigo mismo que tres veces a la semana vas a ir a correr porque es bueno para tu salud fí­sica y psí­quica, pero te falta tiempo, siéntate, mira tu agenda y reubica esas tres horas a la semana para correr. “Lo primero es lo primero”.

Y por cierto, ¿Qué estrategias de éxito utilizas tú para evitar la postergación? Comparte tus comentarios con la comunidad que estamos creando en Éxito y Prosperidad. ¡Espero tu comentario!

Que decidas tener un dí­a genial, y sin postergar lo que debes hacer.

Tu amigo, Pascual


La mujer llorona

sep 22, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Eliminar Pensamientos Negativos, Pensamiento Positivo  //  No hay comentarios

Hola amig@!

Si no controlamos nuestros pensamientos, y dejamos que en nuestra cabeza aflore cualquier idea, estamos expuestos a tener cambios emocionales muy fuertes, “ahora me siento bien, ahora me siento fatal”, o como le pasa a la protagonista de nuestra historia de hoy, “la mujer llorona”, a sentirse siempre mal.

LA MUJER LLORONA

El maestro Zen habí­a llegado hací­a poco a esa región del Himalaya, y observaba cómo cada vez que bajaba al pueblo, en un puesto del mercado, habí­a una mujer que siempre estaba llorando. Así­ que se acercó a ella.

- ¿Qué te pasa, mujer? ¿Por qué siempre te veo llorando?

-¡Hay!, es que mi desgracia no tiene remedio.

-Cuéntamela mujer.

-Mire, tengo dos hijos. Uno el mayor, Chong, se dedica a fabricar paraguas para protegerse de la lluvia. El otro, el pequeño, Ching, su oficio es hacer abanicos para venderlos en los dí­as de calor, y de esta manera siempre estoy afligida, porque cuando sale un dí­a lleno de sol me acuerdo de mi hijo Chong, que hace paraguas, y pienso: pobre Chong, hoy no venderá ni un paraguas con este sol, ¿cómo podrá alimentarse él y su familia?; y cuando sale un dí­a lluvioso mi pensamiento va hacia mi otro hijo, el que fabrica abanicos, y pienso: pobre Ching, con esta lluvia no podrá vender un sólo abanico ¿cómo se las arreglará para llevar dinero a casa?; y así­ me paso el dí­a llorando.

Nuestro maestro Zen habí­a estado escuchando con atención la historia de la mujer, y le dijo:

-Mira, tu problema no se encuentra fuera de tí­, sino en la manera que piensas.  A partir de ahora cuando salga un dí­a lleno de sol tu pensamiento lo dirigirás al hijo que fabrica abanicos, y podrás pensar: que bien le va a ir hoy, obtendrá beneficios para este y otros muchos dí­as. Y cuando salga un dí­a lluvioso tu pensamiento tendrás que enfocarlo en tu hijo Chong, el que fabrica paraguas, y podrás pensar: que dí­a tan magní­fico para Chong, con lo que gane hoy tendrá para una buena temporada.

Y de esta forma, nuestra mujer llorona empezó a cambiar su forma de pensar, de manera que sus emociones pasaron de ser tristes y negativas, a positivas y alegres, y al cabo de un cierto tiempo empezaron a conocerla como “la mujer sonriente”.

¡Menudo cambio!

Nosotros tenemos el poder de controlar nuestros pensamientos, somos lo que pensamos y nuestros pensamientos son los generadores de cómo nos sentimos, son las semillas de nuestras emociones, ya sean positivas o negativas.

Como me indicaba una apreciada persona: “Aquello a lo que tu mente se enfoca, se expande”. Si tu atención la diriges a la “botella medio vací­a” pronto lo verás sin agua. Si tu atención la diriges a la “botella medio llena” te darás cuenta de lo afortunado que eres.

Los pensamientos pesimistas, cuando los permitimos, conducen a la debilidad. Los pensamientos optimistas, cuando nos enfocamos a ellos, conducen al poder. ¿Qué pensamientos vas a permitir en tu mente?

Que optes hoy por ser “la persona alegre” porque empieces a desarrollar el poder que todos tenemos de “controlar, como la mujer alegre, nuestros pensamientos“.

Tu amigo, Pascual

El Obispo de Canterbury

sep 21, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Crecimiento Personal, Éxito  //  2 Comentarios

Hola amig@!

La semana pasada estaba dando un curso sobre motivación y trabajo en equipo cuando alguien me preguntó: ¿Y cómo nos motivamos a nosotros mismos?

Sin duda esta es una cuestión clave para realizar con calidad tu trabajo habitual y para alcanzar tus metas, de hecho es una de las habilidades situadas dentro de la llamada Inteligencia Emocional. Le respondí­ con la siguiente historia, muy conocida, pero que vale la pena traer a la memoria de vez en cuando.

EL OBISPO DE CANTERBURY

Estaba el Obispo de Canterbury paseándose por las obras de construcción de su Catedral cuando a poca distancia vio a uno de los obreros que se encontraba trabajando, se acercó y le preguntó:

-¿Qué haces, hijo?

El obrero levantó la vista y dirigiéndose al Obispo le dijo:

-Ya ve, picando piedra.

Cerca de ese obrero habí­a otro trabajando también en la misma faena. El Obispo se dirigió hacia nuestro segundo trabajador y le realizó la misma pregunta:

-¿Qué haces, hijo?

A lo que le contestó el segundo albañil:

-¿No lo ve Padre? ¡Estoy construyendo la Catedral!

¿Trabajarán con la misma intensidad, calidad de trabajo, perfección, entusiasmo un obrero que el otro? Indudablemente, no.

El segundo trabajador era consciente de la transcendencia de su trabajo.

No hay trabajos poco importantes, hay personas que se han acostumbrado a sentir su trabajo carente de significado.

Todos los trabajos son importantes, tienen valor.

Sin embargo, ocurre que el ser humano se acostumbra con rapidez tanto a lo más sublime como a las situaciones más rastreras.

Así­, por ejemplo, en una profesión como la medicina -que en si misma es obvio que tiene un gran valor- pienso que todos hemos sido testigos de cómo algunos médicos la viven sin darle apenas valor a su trabajo, y por ello, tratan de cualquier manera a sus pacientes.

¡Hay que despertar! Tu trabajo en sí­ mismo es importante, aunque lo veas con ojos de… repetitivo, monótono, aburrido (¡lo ves así­, por que lo miras así­! ¡porque le estás dando ese significado!).

No da igual realizar tu trabajo con esfuerzo y perfección humana, que “hacerlo de cualquier manera.”

Todo trabajo es valioso porque tiene repercusiones en los demás: en mi equipo, en mis compañeros, en los clientes, proveedores, pacientes, alumnos, mayores, etc.

Por lo tanto, volviendo a la pregunta inicial: ¿Cómo podemos automotivarnos? Una forma es darnos cuenta del valor que nuestro trabajo tiene en sí­ mismo y para los demás, darle un significado de valor.

Nosotros crecemos o menguamos como personas según realicemos -esfuerzo, intensidad, calidad- nuestro trabajo diario.

Que decidas tener un dí­a lleno de felicidad y trabajo bien hecho!

Tu amigo, Pascual


Tu jardí­n

sep 20, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Felicidad  //  No hay comentarios

Hola amig@!

A menudo nos parece que la vida de los demás es más interesante, más afortunada, mejor que la nuestra. Quizá llegamos a esa conclusión al fijarnos en cosas materiales, como el buen coche que tienen, la casa en la que viven o las vacaciones que han podido disfrutar; o en otros aspectos superficiales como: “que hijo más estudioso tienen, y fí­jate el nuestro”, o “que bien se lo pasan”.

Te propongo este breve relato de Osho para que nos demos cuenta de lo que tenemos, y lo sepamos valorar y cuidar.

“Llevas puesta una máscara para que los demás crean que eres más feliz que ellos, y tú crees que ellos son más felices que tú.

El césped siempre parece más verde al otro lado de la valla; sin embargo, los demás observan tu hierba y les parece más verde, más tupida y mejor. Esa es la ilusión que crea la distancia.

Sencillamente sé tú mismo y dejarás de sufrir, de competir, de preocuparte de si los demás tienen más o de si tú no tienes suficiente. Si quieres que la hierba sea más verde, no hay ninguna necesidad de mirar al otro lado de la valla; ¡Haz que sea más verde a este lado!  Así­ de simple.”

Revelador, ¿no te parece?

Si cuando salimos a nuestro jardí­n empezamos a contemplar y deleitarnos con el aspecto del jardí­n de los otros, no lo estamos haciendo bien.

Aprecia tu jardí­n, cuida tu césped, maraví­llate de lo afortunad@ que eres por todo lo que tienes: alégrate, trátalo bien, se feliz, cuí­dalo, disfruta ahora, este es el momento y no otro, cuida tu jardí­n, da gracias a Dios por tanta fortuna y se feliz.

Que cuides tu jardí­n y disfrutes dando buenos paseos por él, y cuando te asomes a la valla no sea para considerar que el césped del de enfrente es más verde, eso sólo es una ilusión, sino para entablar amistad y felicidad.

¡Decide disfrutar de tu jardí­n!

Tu amigo,

Pascual

El verdadero éxito

sep 18, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Éxito, Felicidad  //  No hay comentarios

Hola amig@!

Voy a relatarte una bella historia de Paulo Coelho.

Un Hombre,  su caballo y su perro iban  por  una   carretera.  Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó  un  rayo  y  los  tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya habí­a abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magní­fico portal de mármol, que conducí­a a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

-Buenos dí­as.

-Buenos dí­as, respondió el guardián.

-¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

-Esto es el cielo.

-¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!

-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.

-Pero mi caballo y mi perro también tienen sed.

-Lo siento mucho -dijo el guardián- pero aquí­ no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tení­a muchí­sima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles habí­a un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormí­a.

-Buenos días -dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

-Tenemos mucha sed,  mi caballo, mi perro y yo.

-Hay una fuente entre aquellas rocas  -dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.  El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre.

-A propósito ¿Cómo se llama este lugar? -preguntó el hombre.

-CIELO.

-¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!

-Aquello no era el Cielo. Era el Infierno -contestó el guardián.

-El caminante quedó perplejo.

-¡Deberí­ais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! -advirtió el caminante.

-¡De ninguna manera! -increpó el hombre. En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí­ se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

¡CLARO!

Si por alcanzar el éxito y la prosperidad en esta vida, nos olvidamos de estar, disfrutar, compartir el tiempo con nuestros amigos y seres queridos, mal negocio hacemos. Nos perdemos lo mejor de esta vida, el amor, la amistad.

Triunfar solo, llegar a la cima en solitario, no es triunfar (es el infierno vestido de cielo).

Alcanzar tus metas y estar pendiente de los demás, reí­r con ellos, llorar con ellos, compartir, llamarles por teléfono, tomarse unas cervezas, COMPARTIR, AMAR,… ¡eso sí­ es triunfar!

Jamás abandones a tus verdaderos amigos.

Tu amigo, Pascual

Las dos puertas

sep 17, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Eliminar Pensamientos Negativos  //  No hay comentarios

Hola amig@!

Perdónate, y vive

Las creencias sobre nosotros mismos, sobre los que nos rodea, o sobre la vida misma, si son pensamientos negativos nos pueden jugar malas pasadas, veamos un ejemplo.

No se si has oí­do la historia de un hombre que habí­a tenido fallos, más o menos como todos, y aunque también habí­a tenido aciertos, como todos, recordaba una y otra vez su cúmulo de errores, desatinos y acciones poco afortunadas, -la verdad, que todos cometemos alguna-s o muchas acciones poco afortunadas-.

Por todo esto, nuestro personaje sólo llegaba a ver, a sentir, la parte negativa de su vida, su atención se centraba en aquellas situaciones poco positivas, sobre las que ya no se podí­a hacer nada, excepto aprender, aunque en realidad no aprendí­a, sino que sólo le “dolí­a” el recuerdo de aquellas situaciones.

Así­, su autoestima cada vez era menor, y llegaba a tener pensamientos como que “lo malo que me pasa, me lo merezco”, llegó a considerar que habí­a sido tan malo que irí­a al infierno, y después de bastantes años en esta lamentable situación, nuestro personaje murió.

En su camino hacia la otra vida encontró dos puertas, una cerrada con un indicador que anunciaba “Cielo” y la otra abierta con un cartél que escribí­a “Al infierno”.

Como él se sabí­a que habí­a sido “tan malo” durante su vida y que “irí­a al infierno” entró por la puerta abierta y se fué al infierno.

Años más tarde le dijeron que en realidad sólo tení­a que haber empujado la otra puerta y abrirla y hubiese podido ir al Cielo.

Todaví­a hoy se arrepiente de no haber pensado en esa posibilidad en aquel momento.

¿Qué ideas tienes a cerca de ti mismo? ¿Cómo te ves? ¿Cuál es la forma de pensar acerca de tí­ mismo? Recuerda como dice Louis L. Hay que “las cosas que pensamos, las palabras que decimos y las creencias que tenemos son muy poderosas; dan forma a nuestras experiencias y a nuestra vida”.

Recuerda, “Tú vales mucho más y eres más, de lo que piensas que vales y eres.”

Te voy a presentar tres ideas liberadoras que te serán muy útiles cuando te aparezca alguna vez algún pensamiento o recuerdo negativo sobre tu pasado, sobre cosas que ocurrieron y que ya no puedes hacer nada, pero te siguen volviendo a la cabeza, una y otra vez, como a nuestro personaje:

  • 1ª idea: Perdónate, ponte en paz contigo mismo. El perdón y el amor son sanadores universales, si eres cristiano confiésate con un sacerdote, aunque haga muchos años que no lo haces -para eso están entre otras cosas-
  • 2ª idea: Saca una lección, un aprendizaje, para el futuro.
  • 3ª idea: Olví­date de ese tema, y se feliz ahora, persigue tus metas y haz la vida más agradable y bella a los demás.

Recuerda, “Esta vida sólo se vive una vez” y tú tienes el poder de dirigir tus pensamientos hacia lo bueno que hay en tu vida, o hacia aquello que es mejor olvidar. Céntrate en la abundancia y no en la escasez.

Como dice la madre Teresa de Calcuta: “No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”.

Ya sabes, amig@ que “Puerta” debes elegir SIEMPRE.

Que decidas entrar siempre por la Puerta de la Felicidad, la Dicha y la Abundancia,

Tu amigo,

Pascual

EL ECO

sep 10, 2010   //   por Pascual Hernández   //   Éxito, Ley de la Atracción, Pensamiento Positivo  //  No hay comentarios

¡Hola amig@!

Voy a contarte una historia cercana a todos nosotros, pues de pequeños todos hemos “jugado” con el “eco”.

Un padre y su hijo pasean por un sendero de montaña. El niño tropieza, resbala y cae, se hiere en una rodilla y grita: “¡Aaaaayyyyyy!”

Con sorpresa escucha una voz que viene de algún lugar de la montaña:”¡Aaaaayyyyyy!”.

Curioso, grita de nuevo: “¿Quién eres?”. Y recibe como respuesta: “¿Quién eres?”

El niño grita de nuevo: “¡Lo he preguntado yo primero!”. La voz responde: “¡Lo he preguntado yo primero!”

Enfadado por la respuesta, el niño grita más fuerte: “¡Estúpido!”. Y recibe la respuesta: “¡Estúpido!”

El niño mira a su padre y le pregunta: “Papá, ¿qué es lo que está pasando?”

El padre sonrí­e y le dice: “¡Presta atención, hijo mí­o!”. Y el hombre comienza a gritar: “¡Eres un campeón¡”. Y la voz responde: “¡Eres un campeón!”

El niño vuelve a sorprenderse pero sigue sin comprender.

El padre le explica:

- “La gente lo llama eco, pero en realidad esto es la vida, te devuelve cualquier cosa que dices o haces“.

-”Nuestra vida es un reflejo de nuestros pensamientos y de nuestras acciones. Si quieres más amor en tu mundo, crea más amor en tu corazón, da más amor; si quieres la confianza de tus amigos, sé digno de esa confianza. Y esto ocurre en todos los aspectos de la vida”.

- “Tu vida no es un mero azar, es el reflejo de ti mismo.

Si la vida es el reflejo de nosotros mismos, y nos gustarí­a mejorar ciertos aspectos de nuestra vida, la solución no está fuera de nosotros, sino en nosotros mismos:

- ¿Qué aspectos de mi carácter, de mi comportamiento, de mi forma de pensar, de mis hábitos adquiridos, de cómo trato a la gente… tengo que cambiar?

Empieza por ahí­, y el “eco” que irás oyendo cada vez te gustará más.

Que decidas tener un dí­a lleno de alegrí­a!

Tu amigo, Pascual


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